Presentación en el aeropuerto de Barcelona para salida del vuelo destino Estocolmo a las 08:50, llegada a las 11:45, enlace con vuelo destino Kiruna a las 13:40, llegada a las 15:15.
A la llegada a Kiruna, nos trasladaremos hasta nuestro alojamiento y esa misma noche buscaremos las Auroras Boreales en el entorno de esta localidad sueca. Esta será una actividad que se repetirá cada noche durante nuestra estancia en el norte.
Kiruna, situada en el extremo norte de Suecia, es un destino único que combina paisajes espectaculares, cultura sami y una variada riqueza de actividades al aire libre. Al llegar a esta encantadora ciudad ártica, el visitante queda impresionado por la vasta extensión de tundra, los bosques boreales y las montañas que la rodean.
Nos alojaremos en las acogedoras cabañas del Artic Eden Hotel 3***, un alojamiento hotelero de cuidada decoración en la parte noreste de la ciudad.
La segunda jornada de nuestro recorrido la dedicaremos a visitar Kiruna y sus alrededores, profundizaremos en la formación de esta ciudad articulada sobre la actividad minera, la Iglesia, la estación de lanzamiento de satélites y el mundo indígena de los Samis.
Uno de los puntos de visita obligada es la emblemática iglesia de madera (ya trasladada a otra ubicación), y que es considerada una de las más bellas de Suecia, ofreciendo en su interior un momento de calma y reflexión. Su singular arquitectura y su ambiente acogedor nos sorprenderán.
• El Universo Sami
Por la mañana nos trasladaremos al poblado sami de Rávttas, donde nos encontraremos con los últimos indígenas europeos, alimentaremos a los renos, lanzaremos el lazo y haremos un viaje corto con trineo por el bosque. De esta manera profundizaremos en la vida tradicional de los samis de montaña en este fantástico paisaje clasificado como Natura2000 por la UE. La rica biodiversidad de la zona es un requisito previo para los renos y otros animales, como el alce. Aquí los Samis vivieron como nómadas y finalmente construyeron pequeñas casas permanentes. Actualmente, Rávttas es el hogar de varias familias sami con renos en la zona. Algunos de nuestros renos son alimentados y cuidados en corrales durante el invierno. Te acercaremos a ellos y los más dóciles comerán de su mano. Podrán aprender a lanzar el lazo como un pastor de renos. Tras la experiencia con los renos tendremos nuestrotiempo de Fika: galletas y café en la cabaña Sami donde aprovecharemos la oportunidad de hacer preguntas y escuchar historias mientras nos relajamos alrededor del fuego. Los pueblos indígenas Sami han habitado esta región durante siglos, desarrollando un profundo respeto por la naturaleza. En tu visita, tendrás la oportunidad de sumergirte en su fascinante cultura: desde aprender sobre su estilo de vida nómada y su especial vínculo con los renos y su papel fundamental en el día a día Sami, hasta conocer su organización como sociedad. Además, escuchar los cantos “yoik” junto al calor de una hoguera te transportará a un mundo de tradiciones y misticismo que te tocarán el alma. No en vano hablamos del último pueblo indígena del continente europeo. Tras nuestra experiencia Sami partiremos hacia Jukkasjarvi allí visitaremos.
VISITA OPCIONAL: Otro de los mayores atractivos de Kiruna es el famoso Hotel de Hielo en Jukkasjärvi, a solo unos kilómetros de la ciudad. Este impresionante hotel esculpido completamente en hielo y nieve se reconstruye cada invierno y es una obra de arte efímera que deja sin aliento. Pasear por sus salas heladas, adornadas con esculturas detalladas, es una experiencia única.
En Kiruna, la exploración no se detiene en la Tierra. La Esrange Space Center, una de las estaciones espaciales más importantes del mundo, abre sus puertas a los visitantes curiosos. Descubre cómo este lugar es clave en la investigación espacial y los lanzamientos de cohetes. Podrás aprender sobre el futuro de la exploración interplanetaria y sentirte más cerca que nunca de las estrellas. Es el sueño de cualquier amante de la ciencia y la aventura. Ya en la noche saldremos a la búsqueda de las Auroras boreales
Auroras boreales: ciencia, memoria y mito en el cielo del norte En las noches claras del Ártico, cuando el frío parece afinar el silencio y el cielo se vuelve un escenario inmenso, aparece un fenómeno que ha fascinado a la humanidad desde tiempos remotos: las auroras boreales. Su danza de luces verdes, púrpuras y rojizas ha sido interpretada como presagio, como mensaje divino, como simple maravilla. Hoy la ciencia explica su origen con precisión, pero la emoción que despiertan sigue siendo la misma que sintieron los primeros pueblos que las contemplaron.
El proceso científico: cuando el Sol toca la atmósfera Las auroras boreales son el resultado de un encuentro cósmico. Todo comienza en el Sol, que expulsa constantemente partículas cargadas —electrones y protones— en un flujo conocido como viento solar. Cuando estas partículas alcanzan la Tierra, se encuentran con un escudo invisible: el campo magnético terrestre. Este campo las desvía hacia los polos, donde la protección es más débil y la atmósfera más accesible. Allí ocurre la magia física:
Las partículas solares chocan con átomos de oxígeno y nitrógeno en la atmósfera superior. Estos átomos se excitan y liberan energía en forma de luz. El color depende del gas y de la altitud:
• Verde: oxígeno a unos 100 150 km.
• Rojo: oxígeno a más de 200 km.
• Azul y púrpura: nitrógeno a menor altitud. El resultado es un espectáculo que parece orgánico: cortinas que se ondulan, arcos que se expanden, espirales que se forman y se deshacen en cuestión de segundos. Una coreografía escrita por la física, pero interpretada por la imaginación humana.
Hoy continuaremos nuestro recorrido hacia uno de los parques nacionales más representativos del norte escandinavo. Hablamos de Abisko, articulado alrededor del Lago Torneträsk, el más grande e impresionante de toda Suecia y en el que podremos divisar con un poco de suerte a los habitantes locales pescando en sus aguas a través del hielo.
Ubicado en el corazón de la región de Laponia, en Suecia, el Parque Nacional Abisko se presenta como uno de los destinos más cautivadores para los amantes de la naturaleza y los aventureros. Establecido en 1909, este parque de 77 kilómetros cuadrados se encuentra dentro del Círculo Polar Ártico y ofrece un entorno impresionante de paisajes boreales, biodiversidad excepcional y experiencias inolvidables.
Parque Nacional Abisko: La Joya del Ártico Sueco
Rodeado por montañas y atravesado por el río Abiskojåkka, que forma cañones y cascadas impresionantes antes de desembocar en el Lago Torneträsk, uno de los más grandes de Suecia. La geografía del parque es única: desde extensos bosques de abedules hasta tundras abiertas y picos nevados, el contraste de ecosistemas lo convierte en un lugar extraordinario para explorar.
El Parque Nacional Abisko alberga una rica diversidad de flora adaptada a las condiciones extremas del Ártico. Los bosques de abedules dominan gran parte del paisaje, proporcionando un hábitat esencial para muchas especies animales. En las áreas más bajas, se pueden encontrar musgos y líquenes que colorean el suelo de tonos verdosos y plateados.
El Parque Nacional Abisko es hogar de una variedad de especies animales que han evolucionado para sobrevivir en condiciones extremas. Entre los mamíferos más destacados se encuentran el reno, el zorro ártico y la liebre de montaña, todos adaptados al frío intenso. Los visitantes más afortunados pueden incluso avistar al tímido lince boreal o a los alces que ocasionalmente cruzan el parque.
ACTIVIDAD OPCIONAL: Ofrecemos con carácter opcional a nuestros viajeros la posibilidad de recorrer alguno de los puntos más emblemáticos de este parque en motos de nieve. Se trata de un recorrido de unas 3 horas de duración que incluye una parada para un pequeño refrigerio de café y galletas. A continuación, cruzaremos el paso de Riksgränsen entre Suecia y Noruega, en un recorrido de apenas 77 km. hasta la localidad de Narvik, a través de una carretera de montaña espectacular y que nos despedirá de Suecia.
Ya en Noruega nos adentraremos en la histórica ciudad de Narvik y su peculiar historia vinculada también a la Mina de Kiruna, ya que aquí se embarcaba, tras un trayecto en tren desde Suecia, el mineral de hierro, motivo de disputa entre aliados y nazis. Fe de ello nos da el Museo de la Guerra de Narvik, una visita obligada para profundizar en esa oscura época de la humanidad que fue la II Guerra Mundial y el papel que jugaron en ella tanto Suecia como Noruega, dos países inicialmente neutrales, que vieron comprometido su territorio ante el avance de las tropas de Hitler.
Precisamente está disponible en plataformas un relato fielmente ajustado a lo que fue, en 1940, la batalla de Narvik, una película en la que se describe la que fue considerada como primera derrota de Hitler, con el telón de fondo del mineral de hierro que llegaba a la ciudad desde Kiruna.
Tras nuestra visita al Museo, continuaremos nuestro recorrido hacia la localidad de Harstad donde dormiremos esa noche, en el Hotel Quality Harstad 4****, antes de partir hacia las islas Lofoten.
Y de nuevo con la noche boreal sobre nuestras cabezas, saldremos a descubrir los cielos de la mítica aurora boreal.
Historia de la observación: de la superstición a la ciencia.
Las auroras han sido registradas desde hace milenios. Las crónicas chinas ya mencionaban “luces celestes danzantes” en el siglo VII a. C., y los romanos las llamaron aurora borealis, “amanecer del norte”, un término atribuido al astrónomo Pierre Gassendi en el siglo XVII. Durante siglos, las auroras fueron un misterio inquietante. En la Edad Media europea se interpretaron como malos presagios, a menudo asociados con guerras o epidemias. En 1716, una aurora especialmente intensa sobre Londres llevó a que Edmund Halley —el mismo del cometa— comenzara a estudiarlas de forma sistemática. El avance decisivo llegó en el siglo XIX, cuando el físico noruego Kristian Birkeland propuso que las auroras estaban relacionadas con partículas procedentes del Sol. Su teoría, inicialmente polémica, fue confirmada en el siglo XX gracias a satélites capaces de medir el viento solar. Desde entonces, la aurora dejó de ser un enigma para convertirse en un fenómeno bien comprendido… aunque no menos fascinante.
Desayuno en el hotel. Hoy nos adentramos en el corazón del norte de Noruega, un lugar donde la naturaleza salvaje se despliega con toda su majestuosidad y los impresionantes paisajes nos dejan sin aliento.
Salir de Harstad es abandonar, por un momento, la comodidad de la ciudad para entregarse a un paisaje que parece escrito por el viento. El puerto despierta temprano, con el rumor de los barcos y el olor a sal que se cuela entre las calles. Allí espera el ferry que cruza hacia Sørrollnes, un trayecto breve A bordo, el Vågsfjord se abre como una lámina de plata. Las montañas se reflejan en el agua con una serenidad que desarma. No hay prisa: el ferry avanza con la cadencia de quien conoce cada corriente, cada sombra que pasa bajo la quilla. Es un tránsito silencioso, casi meditativo, donde el paisaje se convierte en compañía. —apenas cuarenta minutos— pero suficiente para que el viajero entienda que está entrando en otra escala del tiempo.
En Sørrollnes, la carretera retoma la palabra. La ruta dibuja un recorrido que atraviesa bosques húmedos, casas dispersas y fiordos que aparecen de pronto, como si alguien hubiera abierto una ventana hacia otro mundo. El tráfico es escaso; la sensación de amplitud, inmensa. El camino conduce a Finnsnes, un punto de encuentro entre lo continental y lo insular. Aquí, el puente hacia Senja se eleva con una elegancia inesperada, un trazo de ingeniería que parece flotar sobre el agua. Cruzarlo es entrar en un territorio más salvaje, donde la naturaleza se expresa sin filtros. Nuestra ruta se adentra en Senja con curvas que abrazan montañas abruptas y fiordos profundos. La luz cambia constantemente: a veces dorada, a veces azulada, siempre impredecible. Es un tramo que invita a detenerse, a mirar, a respirar más despacio.
Finalmente, el SenjaFjord Hotel aparece junto al agua, discreto, casi mimetizado con el paisaje. Desde sus ventanales, el fiordo se extiende como una promesa de calma. El viajero llega con la sensación de haber atravesado no solo una distancia, sino un estado de ánimo. En Senja, el viaje no termina: simplemente se transforma.
Terminaremos la jornada de hoy en Senja, buscando las auroras boreales en auténticos enclaves mágicos, llenos de historia.
Mitología: cuando el cielo hablaba a los pueblos del norte.
Antes de que la ciencia ofreciera respuestas, las auroras fueron interpretadas a través del mito. Cada cultura del norte proyectó en ellas sus temores, sus esperanzas y su relación con el mundo natural.
Pueblos sami (Laponia)
Para los sami, las auroras eran un fenómeno poderoso y sagrado. Creían que estaban relacionadas con espíritus o almas y que silbar bajo ellas podía atraer su atención, algo peligroso. El respeto era absoluto.
Vikingos
Algunas sagas nórdicas describen las auroras como reflejos de las armaduras de las valquirias, las guerreras que elegían a los caídos en batalla. Otras interpretaciones las relacionan con el Bifrost, el puente que unía el mundo humano con el de los dioses.
Hoy y comenzaremos la jornada en Senja, una isla que sorprende incluso a quienes creen haberlo visto todo. Aquí, la naturaleza no se muestra: se impone. Y lo hace con una mezcla de dramatismo y serenidad que convierte cada curva de carretera en una escena nueva.
Bergsbotn Viewpoint: el balcón del fiordo.
En la costa occidental, la carretera asciende entre montañas hasta que, de pronto, aparece una estructura de madera suspendida sobre el vacío. Es el Bergsbotn Viewpoint, una plataforma panorámica que se abre como un mirador hacia el Bergsfjorden. Desde aquí, el fiordo se extiende como una pintura en movimiento: aguas quietas, aldeas diminutas, montañas que se reflejan con una precisión casi irreal. El silencio es tan profundo que parece parte del paisaje. Es un lugar para detenerse, respirar entender por qué Senja se ha ganado el apodo de “la Noruega en miniatura”.
Tungeneset: donde la tierra se inclina hacia el mar.
Un poco más al norte, la carretera roza la costa hasta llegar a Tungeneset, un conjunto de pasarelas de madera que conducen al borde mismo del océano. Frente a ellas se levantan los picos Okshornan, afilados como dientes de un gigante dormido. Aquí, el mar golpea las rocas con una fuerza que parece coreografiada. La luz cambia cada minuto, tiñendo las montañas de azul, de plata o de un dorado inesperado. Es uno de los lugares más fotografiados de Senja, pero ninguna imagen logra capturar del todo la sensación de estar allí, con el viento ártico empujando suavemente desde el mar.
Ersfjordstranda: la playa más bella del Ártico
Senja también tiene playas, aunque no las que uno imagina cuando piensa en arena y sol. Ersfjordstranda es una playa ártica: un arco de arena clara rodeado de montañas que caen casi verticales hacia el mar. En verano, el agua adquiere tonos turquesa que podrían confundirse con los de latitudes mucho más cálidas. En invierno, la nieve llega hasta la orilla, creando un contraste que parece sacado de otro planeta. Es un lugar para caminar despacio, para sentir el crujido de la arena fría bajo los pies y para observar cómo el mar respira con una calma engañosa.
Husøy: un pueblo que desafía al viento.
En el corazón del Øyfjorden, sobre una pequeña isla unida al resto de Senja por una carretera estrecha, se encuentra Husøy, un pueblo pesquero que parece resistir al clima con una determinación admirable. Las casas, muchas de ellas ancladas al suelo con cables para soportar los temporales, se alinean en calles estrechas que miran al mar. Aquí, la vida gira en torno a la pesca, y el ritmo lo marca el fiordo. Husøy es un recordatorio de que en Senja la relación entre las personas y la naturaleza no es decorativa: es esencial.
Senja no es un destino para ver deprisa. Es una isla que exige tiempo, atención y una cierta disposición a dejarse sorprender. Desde los miradores que se asoman al infinito hasta los pueblos que desafían al viento, cada rincón parece contar una historia distinta. Y cuando llega el momento de marcharse, uno descubre que Senja no se deja atrás del todo: algo de su luz, de su silencio y de su inmensidad se queda acompañando al viajero.
Esta noche volveremos a buscar las luces del norte en los cielos de la isla de Senja. Hoy sabemos que las auroras son el resultado de interacciones electromagnéticas perfectamente medibles. Sin embargo, cuando uno las contempla en silencio, en mitad de un paisaje helado, es difícil no sentir algo más profundo. La ciencia explica el “cómo”, pero la experiencia sigue perteneciendo al terreno de lo emocional, casi de lo espiritual. Quizá por eso las auroras boreales siguen inspirando relatos, fotografías, viajes y sueños. Porque, aunque entendamos su origen, continúan recordándonos que el universo es vasto, dinámico y lleno de belleza. Y que, a veces, basta con mirar hacia arriba para sentirnos parte de algo más grande.
Hoy emprendemos nuestro regreso a la ciudad de Harstad, pero disfrutando de los paisajes imposibles y rotundos de la isla de Senja. La mañana en el SenjaFjord Hotel comienza con un silencio que parece tejido por el propio fiordo. El agua apenas se mueve, como si la isla quisiera retener al viajero un poco más antes de dejarlo partir. Desde aquí arranca una de las rutas más espectaculares de Senja, un recorrido que combina carreteras estrechas, montañas afiladas y pueblos pesqueros que viven al ritmo del mar.
La carretera avanza hacia el norte, abrazando la costa y serpenteando entre montañas que se elevan como cuchillas. Cada curva revela un nuevo escenario: un valle estrecho, un fiordo que se abre de golpe, una cascada que cae desde lo alto sin pedir permiso. Mefjordvær aparece al final de una lengua de tierra, un pequeño pueblo pesquero que parece suspendido entre el mar y las montañas. Las casas de colores se reflejan en el agua tranquila del fiordo, y los barcos amarrados se balancean con un ritmo casi hipnótico. Aquí, la vida es sencilla y directa: el mar manda, y el pueblo escucha.
Senjahopen: un refugio entre gigantes.
A pocos kilómetros, tras un túnel que perfora la montaña como un pasaje secreto, se encuentra Senjahopen, otro pueblo pesquero que vive bajo la sombra imponente de los picos de Senja. Las montañas caen casi verticales hacia el agua, creando un anfiteatro natural donde el viento resuena con fuerza.
Senjahopen es más grande que Mefjordvær, pero conserva la misma esencia: redes secándose al sol, olor a sal y a madera húmeda, y un horizonte dominado por montañas que parecen guardianes ancestrales.
Tras dejar atrás la costa salvaje, la carretera se dirige hacia Finnsnes, el punto de conexión entre Senja y el continente. Después de la soledad de los fiordos, la ciudad ofrece un contraste amable: cafeterías, restaurantes y un ritmo más humano. Aquí, el almuerzo sabe a pausa. A descanso. A ese momento en el que el viajero repasa mentalmente lo vivido antes de continuar el camino.
Regreso a Harstad: el mar como despedida
Desde Finnsnes, la ruta continúa hacia el ferry que llevará de vuelta a Harstad. El embarque es tranquilo, casi ritual. Una vez a bordo, el barco se desliza por el fiordo mientras la luz cambia sobre las montañas, tiñéndolas de tonos rosados o azul profundo según la hora.
El regreso por mar es una despedida lenta, una forma de mirar a Senja desde la distancia y comprender su carácter: salvaje, abrupta, hermosa sin esfuerzo. Cuando el ferry atraca en Harstad, el viajero lleva consigo la sensación de haber recorrido un territorio donde la naturaleza aún dicta las reglas.
Y de nuevo en la noche saldremos a la búsqueda de las Auroras boreales.
A la hora convenida partiremos hacia el Aeropuerto de Evenes para salida del vuelo destino Oslo a las 15:00, llegada a las 16:45, enlace con vuelo destino Barcelona a las 19:20, llegada a las 22:50.
| Nº de vuelo | Fecha | Apt. Salida | Apt. Llegada | Horario | Compañía |
| D8-5502 | 29 ENE | BARCELONA | ESTOCOLM | 08.50 – 12:45 | NORWEGIAN |
| D8-4063 | 29 ENE | ESTOCOLM | KIRUNA | 13:40 – 15.15 | NORWEGIAN |
| DY 365 | 04 FEB | EVENES | OSLO | 15:00 – 16:45 | NORWEGIAN |
| D85523 | 04 FEB | OSLO | BARCELONA | 19:20 – 22:50 | NORWEGIAN |
| CIUDAD | HOTEL |
| Kiruna | Artic Eden Hotel 3*** SUP |
| Harstad | Hotel Quality Harstad 4**** |
| Islas de Senja | Senja Fjordhotell 3*** SUP |
MUY IMPORTANTE:
Este es un viaje de naturaleza y ninguna de las experiencias en ella puede estar garantizada. Dependemos en todo momento de la climatología y el programa podría ser sometido a cambios por los guías para solventar las inclemencias del tiempo y/o el estado de la naturaleza.
934 052 200
somniviatges@somni.es
C/ Rosselló 76 Baixos
08029 Barcelona